Salud

Todo lo que debes saber sobre la menopausia

Todo lo que debes saber sobre la menopausia
Escrito por Todo Ocio

Todo lo que debes saber sobre

la menopausia

 

Menopausia

 

La palabra menopausia deriva etimológicamente del griego: meus > menos > mes; pausis > cesación.

 

Pero antes de iniciar el desarrollo del tema es importante aclarar dos términos que frecuentemente se suelen confundir. La mujer, cuando inicia el periodo de la vida sin reglas, entra en el periodo de la vida denominada climaterio. Por el contrario, se entiende por menopausia al hecho puntual de la falta de las reglas (durante un año).

 

Popularmente se utiliza el término menopausia para designar el periodo de la vida de la mujer en el que han desaparecido las reglas (el climaterio).

 

 

¿Qué es la menopausia?

 

Es un fenómeno natural y, por lo tanto, se debe mantener una actitud positiva frente a él. No hay que convertirlo en algo negativo o patológico.

 

Este momento de la vida se caracteriza por el cese de la menstruación (al menos durante 6 ó 12 meses), iniciando así la tercera etapa de la vida de la mujer llamada climaterio. Esta etapa representa la transición entre el periodo fértil y la vejez o senectud.

 

 

¿Por qué se produce? 

 

La menopausia se produce como consecuencia de la pérdida gradual y progresiva de la función ovárica, lo que se traduce en una menor producción de estrógenos y progesterona. Estas hormonas ejercen funciones importantes sobre diferentes órganos: aparato genital, huesos, corazón, aparato circulatorio, vejiga, piel, etc.

 

La falta de producción de estrógenos y progesterona se puede producir debido a:

 

  • Agotamiento fisiológico de los ovarios o menopausia natural. Dependiendo de la edad a la que se produzca este momento nos encontramos con dos tipos de menopausia. La menopausia precoz, cuándo ésta se instaura antes de los 35-40 años. La menopausia   tardía tiene lugar por encima de los 55 años. Lo más frecuente es que se produzca entre   los 45-55 años.

 

  • Debido a una intervención quirúrgica o menopausia quirúrgica. Al ser abrupto el proceso es importante establecer una terapia hormonal sustitutiva tras la intervención quirúrgica, siempre que esta fuera debida a un proceso benigno. Si en la intervención se conservan   los ovarios, quitando sólo el útero, (histerectomía) estos siguen funcionando y por lo tanto la mujer tiene   los niveles de hormonas relativamente normales. Esto significa que no se encuentra en la   menopausia, si bien no habrá regla, ya que no hay útero.

 

  • La denominada menopausia química se debe a un posible efecto secundario derivado del uso de la quimioterapia y la radioterapia. Ambos tratamientos provocan la completa anulación de la función ovárica.

 

 

¿A qué edad aparece?

 

No todas las mujeres inician el proceso a una misma edad.

 

Recientes estudios han demostrado que la edad media de la menopausia es de 48 años, aunque oscila entre los 45 y los 55 años.

 

El hecho de que la menopausia se inicie en un momento u otro de la vida, puede deberse a determinadas causas:

 

El factor genético. Si la madre tuvo la menopausia a los 50 años, la hija, posiblemente, alcanzará esta etapa a una edad muy similar.

Las mujeres fumadoras y/o ex-fumadoras tendrán más posibilidades de iniciar la menopausia a una edad más temprana que las no fumadoras (unos dos años antes).

Clima: la menopausia llega antes a las mujeres que habitan en zonas con una altitud inferior a los 1.000 metros.

Nivel socioeconómico: cuanto menor es este nivel, más temprana es la menopausia (probablemente, por la alimentación).

Profesión y estado civil: las amas de casa tienen la menopausia más tarde que las mujeres que trabajan fuera de casa. Y las solteras antes que las casadas.

Número de hijos: las mujeres sin hijos alcanzan antes la menopausia que las que han tenido hijos.

Ejercicio excesivo: las atletas y mujeres con trabajos pesados adelantan la edad de la menopausia.

Alteraciones en la circulación ovárica: en las mujeres que se han sometido a una intervención quirúrgica en la que se quita el útero y se conservan los ovarios (histerectomía simple), se produce una alteración de la circulación ovárica, que provoca que se pueda instaurar un poco antes la menopausia.

 

 

-Las fases del climaterio

 

En el climaterio hay varias etapas o fases, debido a que la disminución de la función ovárica se produce lenta y paulatinamente. Hay que tener presente que, en algunos casos, la menopausia puede ser asintomática.

 

Fase premenopausica:

Amplio periodo de tiempo (2-10 años antes de instaurarse la menopausia) que se caracteriza por el acortamiento de los ciclos. Ya no duran los 28 días habituales sino que se reducen a 21 ó 25 días.

 

Fase perimenopausica:

Generalmente abarca los dos años previos a la instauración de la menopausia. Se caracteriza porque los ciclos ya no son regulares y “las reglas vienen cuando quieren (2 veces al mes, 1 cada 3 meses, etc.) “. La cantidad de regla puede ser muy abundante o escasa. Con estos desarreglos llega un momento en que no se tienen reglas en 6 ó 12 meses, dándose por iniciada la menopausia.

 

Fase postmenopausica:

Aparecen todos los síntomas derivados de la falta de estrógenos (sofocos, sudoraciones, insomnio, irritabilidad, etc. ).

 

 

-¿Qué sucede con las hormonas sexuales?

 

Todas las mujeres tienen en sus ovarios los denominados folículos. Éstos se definen como las unidades funcionales de los ovarios y su misión consiste en liberar óvulos y producir estrógenos.

Durante la etapa denominada perimenopausia estas funciones se atrofiarán paulatinamente, la mujer reducirá el número de folículos que posee y producirá menos estrógenos, progesterona y testosterona (principal hormona sexual masculina presente también en la mujer).

 

Una vez alcanzada la menopausia, se reduce casi por completo la actividad ovárica, lo que supone, al mismo tiempo, una deficiencia de todas las hormonas sexuales.

 

 

-¿Debo usar anticonceptivos?

 

El hecho de que una mujer inicie la primera etapa del climaterio, no significa que ésta haya dejado de ser fértil. Los estudios han demostrado que en las mujeres con 40 ó 44 años, el riesgo de embarazo es de un 10 por ciento. Entre los 45 y los 49 años, la posibilidad de embarazo es de un 2 ó 3 por ciento. Incluso en las mujeres con más de 50 años el riesgo de embarazo no se reduce a cero. Por ello, los médicos recomiendan utilizar algún tipo de método anticonceptivo en los doce meses siguientes a la última menstruación.

 

Los métodos anticonceptivos que se basan en el día probable de la ovulación, (método de abstinencia periódica, el de Ogino o el de temperatura basal) no son recomendables durante la perimenopausia, por resultar poco eficaces, ya que los ciclos son irregulares en la gran mayoría de las mujeres. Por el contrario, sí son aconsejables el diafragma, las cremas espermicidas, el preservativo o el DIU.

 

Antes de que la mujer opte por un método u otro, deberá acudir al especialista para que ambos determinen cuál es el más adecuado.

 

 

 

-Los síntomas más comunes en el climaterio

 

A corto plazo

Surgen de manera inmediata a la menopausia o antes de que la regla haya desaparecido por completo. Se producen por un descenso relativo en los valores de estrógenos que la mujer tiene. Los más frecuentes son:

 

  • Los sofocos: no todas las mujeres los padecen, pero sí es uno de los síntomas más habituales. Se definen como un incremento de la temperatura en la cara, cuello o tórax, y suelen ir acompañados de un   exceso de sudor, escalofríos, enrojecimiento de la piel o palpitaciones. En el   caso de la menopausia inducida quirúrgicamente, los síntomas suelen   padecerse con mayor intensidad.

 

Los sofocos se presentan durante el día o la noche, pueden durar segundos   o minutos (cinco o diez), persisten durante al menos cinco años y provocan   fatiga física y mental e insomnio.

 

  • Cambios de humor: la falta de hormonas sexuales femeninas afecta de manera directa sobre el estado de ánimo de la mujer. A la vez que debe afrontar la imposibilidad de tener más hijos o la vejez, hacen que la   paciente se sienta más insegura. Comienzan entonces los miedos, la   angustia, la tristeza, la preocupación exagerada por las cosas, la ansiedad   o incluso, la depresión.

 

  • Insomnio: la falta de sueño, los ronquidos y los tirones musculares son síntomas habituales en el climaterio. A su vez, la falta de descanso, conduce a la mujer a un estado de irritabilidad, falta de concentración y   alteraciones del humor.

 

  • Jaquecas: surgen como consecuencia de la variación de los estrógenos. Las mujeres que de manera habitual sufrían migrañas durante la regla, podrían padecerla de manera más intensa todavía. Las mujeres que sufren   migrañas no relacionadas con el periodo, podrían notar una leve mejoría o   no experimentar cambio alguno.

 

  • Hormigueo en extremidades: se denomina parestesias y tiene lugar en brazos, manos, piernas y pies.

 

  • Incremento de peso: las mujeres suelen engordar un 6-10 por ciento del peso que tenían antes de comenzar la premenopausia. No se produce como consecuencia de una alteración en el patrón alimentario o en la actividad   física. La grasa localizada en muslos, caderas y senos se redistribuye y   pasa a la zona de la tripa y la cintura. El aumento de peso y la   redistribución de la grasa se consideran factores de riesgo en las   enfermedades cardiovasculares.

 

A medio plazo

La falta de estrógenos afecta de forma directa a la piel y al aparato genitourinario (vulva, vagina, útero o matriz, vejiga y uretra).

 

Los síntomas más habituales son:

 

  • Sensación de picor o quemazón en la zona vulvar, como consecuencia de la falta de estrógenos.

 

  • Sequedad: se reduce la humedad vaginal y son más frecuentes las infecciones en la vulva y vagina. Esta sequedad es responsable de las molestias durante las relaciones sexuales y de los sangrados vulvo-   vaginales, producidos como consecuencia de pequeñas fisuras producidas   por la sequedad y atrofia de todas estas zonas.

 

  • Problema urinarios: las alteraciones en la mucosa de la vejiga y la uretra incrementarán la frecuencia urinaria diurna y/o nocturna, así como la cistitis (infección en la vejiga urinaria).

 

  • Envejecimiento de la piel: la carencia de estrógenos en el organismo incrementa la pérdida   de colágeno en la piel. La piel parece más seca,más   fina y es más fácil que salgan hematomas. El  pecho   pierde su tersura.

 

A largo plazo

 

– Osteoporosis

Se ha definido como “la epidemia silenciosa” del siglo XXI, pues se desarrolla de forma sigilosa. Los síntomas se derivan de la pérdida acentuada de la masa ósea y de la disminución en la fuerza de los huesos. Se incrementa por tanto, el riesgo de fractura, siendo las más comunes las de cadera, muñeca y columna vertebral.

 

Los factores que incrementan la posibilidad de padecer osteoporosis son:

 

  • Factores genéticos: si nuestros familiares más próximos han padecido osteoporosis, tendremos más posibilidades de padecerla que cualquier otra persona.

 

  • El hecho de ser mujer: la osteoporosis es una enfermedad que se da mayoritariamente en las mujeres.

 

  • El tipo de raza: La raza amarilla tiene un índice de riesgo superior al resto de las razas. En segundo lugar estarían las mujeres de raza blanca: la mujer blanca iberoamericana de 65 años tiene el doble de posibilidades de   fractura osteoporótica que la mujer afroamericana.

 

  • Edad: a más edad, más posibilidades existen de padecer osteoporosis.

 

 

  • Déficit estrogénico: la carencia de estrógenos, causa una pérdida de masa ósea, por lo que a menor edad de aparición de la menopausia mayor   es el riesgo de padecer osteoporosis.

 

  • Inactividad física: la falta de ejercicio favorece la pérdida del contenido mineral óseo. De este modo, los huesos se vuelve más frágiles.

 

  • Dieta: padecer osteoporosis está directamente relacionado con una mala alimentación. Por ello, es recomendable incluir en la dieta diaria alimentos ricos en calcio.

 

  • Hábitos tóxicos: las mujeres que consumen alcohol de forma habitual, así como las grandes fumadoras, corren mayor riesgo de padecer osteoporosis.

 

  • Algunos medicamentos como los corticoides, los antiácidos que contengan aluminio o la hidroclorotiazida (un diurético), influyen en el riesgo de padecer la enfermedad. Pero jamás hemos de suspenderlos por   nuestra cuenta. La osteoporosis secundaria al uso de estos fármacos, se   produce a raíz de su toma prolongada. Si la utilización de estos fármacos es   imprescindible habrá que poner una serie de medidas para evitar, en lo   posible la osteoporosis.

 

– Enfermedades cardiovasculares

 

Este término designa las enfermedades derivadas de la alteración en el riego sanguíneo. Las más comunes son la angina de pecho y el infarto agudo de miocardio. Todas ellas tienen lugar como consecuencia de una obstrucción de las arterias (ateroesclerosis), lo que provoca una carencia de sangre y oxígeno en los órganos del cuerpo. Tiene lugar entonces un colapso total o parcial del órgano.

 

Otros factores de riesgo que favorecen esta situación, además de la menopausia, son el aumento de los triglicéridos, del colesterol y de los niveles de glucosa en sangre.

 

La enfermedad cardiovascular es el primer motivo de muerte en la mujer de los países industrializados. Una vez que la mujer ha alcanzado la menopausia, el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular se incrementa un 50 por ciento.

 

Antes de la menopausia y a edades iguales, son más frecuentes este tipo de enfermedades en los hombres que en las mujeres.

 

– Enfermedad de Alzheimer

 

Es una enfermedad degenerativa del sistema nervioso central. La padecen mayoritariamente las mujeres frente a los hombres y es la principal causa de demencia en la tercera edad.

 

Los síntomas son:

 

  • Pérdida de memoria: se olvidan los hechos más recientes.

 

  • Dificultad en el aprendizaje: cada vez les resulta más complicado aprender nuevos conceptos.

 

  • Disminución de la habilidad motora: tienen mayores dificultades a la hora de moverse, vestirse, dibujar o coger objetos.

 

  • Dificultad progresiva del lenguaje: comienzan con pequeños fallos lingüísticos y pueden llegar a perder el habla.

 

Los factores de riesgo más comunes en el Alzheimer son la genética, el   envejecimiento, el traumatismo craneal, el tabaquismo y antecedentes de   haber padecido o padecer depresión.

 

No hay ningun tratamiento, aparte de los estrógenos, utilizados para la prevención primaria del Alzheimer. Por el contrario, sí hay medicación capaz de mejorar el estado de los pacientes que se encuentran en las fases iniciales de la enfermedad.

 

Los fármacos más eficaces en el tratamiento de esta enfermedad son la tacrina o tetrahidroaminoacridina, inhibidor de la acetilcolinesterasa y el donepezilo.

 

Los resultados que se obtienen varían mucho de un paciente a otro.

 

 

-Tratamiento médico de la menopausia

 

 

La terapia hormonal sustitutiva (THS) pretende aportar las dosis de hormonas necesarias para que, llegada la menopausia, podamos evitar que la mujer que padezca los trastornos anteriormente citados. Por otra parte, a través de este tratamiento se intenta prevenir las enfermedades cuyo riesgo aumenta tras el déficit hormonal (osteoporosis y enfermedad cardiovascular).

 

Las hormonas que se aportan son estrógenos y progestágenos. Si a la paciente se le ha extirpado el útero (histerectomía) se realiza el tratamiento solo con estrógenos.

 

Este tratamiento hormonal debe completarse con una dieta equilibrada y ejercicio físico.

 

Las vías de administración más frecuentes es la vía transdérmica (los parches) y la vía oral (las pastillas).

 

Objetivos de la THS

 

El primer objetivo del tratamiento es mejorar la calidad de vida de la paciente durante y después del climaterio. En un segundo plano estarían:

 

  • Corrección de las irregularidades menstruales de la perimenopausia.

 

  • Alivio de los síntomas propios del climaterio (sofocos, sudoración, insomnio).

 

  • Prevención o tratamiento de la atrofia de vulva y vagina: se incrementa el riego sanguíneo en esta zona, se reducen las molestias durante las relaciones sexuales y se mejora la elasticidad.

 

  • Prevención de las alteraciones en la vejiga y uretra, pues los estrógenos mejoran el problema de la incontinencia urinaria durante el climaterio.

 

  • Prevención de la atrofia cutánea: se consigue mejorar la elasticidad de la piel y el grosor de la piel como consecuencia de la estimulación de la división celular.

 

  • Prevención y tratamiento de la osteoporosis: el tratamiento reduce la pérdida de la masa ósea.

 

  • Prevención de las enfermedades cardiovasculares: los estudios han demostrado que las mujeres que utilizan la THS corren un 40% menos de riesgo de padecer un infarto o una angina de pecho.

 

La terapia puede ser de dos tipos:

 

  • Monoterapia: sólo se aplican estrógenos o, raramente, progestágenos. La monoterapia con estrógenos tan sólo puede ser utilizada por mujeres histerectomizadas (con retirada quirúrgica del útero) y sin sangrado vaginal.

 

  • Terapia combinada: se utilizan conjuntamente la progesterona y los estrógenos y está indicada en mujeres con útero. Puede ser:

 

– Terapia combinada cíclica secuencial: el estrógeno se administra de forma   cíclica a lo largo de 21 días. Los últimos doce o catorce días de tratamiento   se añade un progestágeno. Entre ciclo y ciclo se dejará una semana de   descanso.

 

– Terapia combinada continua secuencial: se toma el estrógeno de forma   continua. Los doce o catorce días primeros de cada mes se añade una   secuencia de progestágeno y no se interrumpe el tratamiento durante   ninguna semana.

 

– Terapia combinada continua: estrógeno y progestágeno se administran de   forma continua y sin descanso alguno durante el tratamiento.

 

Optar por un tratamiento u otro dependerá de las características de la mujer y de la decisión de su ginecólogo.

 

Efectos colaterales de la THS

 

Tan sólo un 10 por ciento de las mujeres que siguen la THS padecen efectos secundarios consecuentes de la medicación. Aún así, cuando aparecen suelen desaparecer al cabo de los tres o seis meses de tratamiento.

 

Los principales efectos de los estrógenos son: náuseas, flatulencia, retención de líquido, sensibilidad mamaria, jaquecas, cefaleas, cálculo vesical y piernas pesadas.

 

Los efectos de la progesterona serían: la seborrea, el hirsutismo, aumento del apetito y peso corporal, sensibilidad mamaria, disminución de la libido y la fatiga.

 

La THS está contraindicada en mujeres con enfermedades graves del hígado (hepatopatías) como la cirrosis, con antecedentes de tromboembolismo, con hemorragia vaginal no diagnosticada y en pacientes con cáncer de útero, mama u ovario.

 

Una vez iniciado el tratamiento, la mujer tendrá que acudir al médico al cabo de los tres meses para evaluar los resultados o ajustar la dosis.

 

Cáncer de mama y THS

 

A día de hoy no se ha comprobado la relación causa / efecto entre la THS y el cáncer de mama. Los estudios realizados hasta el momento, afirman que durante los cinco primeros años del tratamiento no se corre riesgo alguno. Sin embargo, los científicos no han llegado a determinar si el riesgo se incrementa cuando el tratamiento se prolonga durante más de diez años.

 

En muchas revistas no científicas han aparecido artículos, en los se atribuía al tratamiento hormonal, un posible papel desencadenante del cáncer de mama y endometrio, pero sin ningún rigor científico, y creando una gran alarma social injustificada.

 

Las pacientes que han tenido un cáncer de mama y llevan un tiempo considerable en remisión y se encuentran muy perturbadas por toda la sintomatología que aparece en la menopausia, pueden optar a algún tipo de tratamiento para mitigar estos síntomas que la incomodan tanto; siempre que la balanza se incline hacia los beneficios y no aporte muchos riesgos. Son casos muy especiales y han de llevarse bajo una supervisión médica muy especializada (Unidades de Patología Mamaria) y muy de cerca.

 

Novedades en el tratamiento de la menopausia

 

  • Raloxifeno: pertenece al grupo de los moduladores selectivos de receptores estrogénicos, teniendo un efecto similar a éstos al actuar sobre el hueso y el sistema cardiovascular, por lo que son efectivos a la hora de prevenir la osteoporosis y los factores de riesgo de enfermedades coronarias en la mujer menopáusica. Sin embargo tienen un efecto opuesto a los estrógenos en la mama y el útero, por lo que no parece existir, con su uso, riesgo de cáncer a nivel del aparato ginecológico, ni de mama, ni de endometrio. En cambio, presentan la desventaja de que no son útiles para tratar otros síntomas menopáusicos, como los sofocos.

 

  • Fitoestrógenos: son compuestos que, aunque no son esteroides, poseen una débil actividad estrogénica; es decir, tienen acciones semejantes a los estrógenos. Derivan de las plantas, principalmente de la soja, y el grupo más estudiado es el de las isoflavonas, principalmente la Genisteina y Daidzeina. Su uso es muy novedoso, por lo que aún se están estudiando bien sus propiedades, aunque parece demostrado su potencial para disminuir los sofocos, mejorar los parámetros de riesgo cardiovascular y prevenir la pérdida mineral ósea asociada a la menopausia.

 

 

-Menopausia prematura

 

¿En qué consiste?

 

La menopausia precoz o la insuficiencia ovárica prematura se produce cuando los ovarios dejan de funcionar antes de los 40 años.

La mayor parte de las mujeres, que sufren estos trastornos, experimentan un envejecimiento precoz y no llegan a tener hijos porque suelen ser ya estériles alrededor de los 35 años.

 

 

 

¿Cuál es el origen?

 

Hasta ahora se desconocía la causa de esta alteración, pero se sospechaba que podría haber una causa genética.

Una mujer nace con todos los óvulos de que va a disponer durante su vida (normalmente alcanzarían los 50-55 años). Estos, denominados inicialmente folículos primordiales, permanecen prácticamente inactivos en los ovarios hasta la primera menstruación.

A partir de ese momento, en cada ciclo menstrual entre 15 y 20 de ellos se desarrollan, aunque sólo uno pasa a la fase de folículo de Graaf, que es la última etapa de la maduración antes de la ovulación.

Recientemente, en el Instituto de Cáncer Dana Faber, en los EE.UU, se descubrió un gen regulador y supresor de la activación folicular ovárica llamado gen Foxo3a.

Este gen sería el encargado de controlar el número de folículos que entran en las etapas de desarrollo para después ser fertilizados. Su correcto funcionamiento asegura que una mujer disponga de óvulos a lo largo del periodo normal de vida fértil.

 

Prevención y aplicaciones

 

Hasta ahora, las recomendaciones estaban encaminadas a conseguir una alimentación rica en calcio, para evitar la osteoporosis y tratar de conseguir descendencia a edades tempranas en aquellas mujeres con historia familiar de menopausia precoz. Sin embargo, no existía un marcador que nos dijese cuál podría ser la mujer que desarrollaría precozmente la pérdida de menstruación.

 

 

Desde que se ha descubierto el gen Foxo3a, es posible predecir qué mujeres son susceptibles de padecer este trastorno. De este modo pueden tener tiempo de planificar su maternidad antes de que sus ovarios se queden sin óvulos.

Gracias a estos hallazgos, el equipo de investigadores sugiere que, algún día, se podría llegar a desarrollar una terapia anticonceptiva que retrasase la activación folicular, permitiendo que los folículos permanezcan en “reposo” hasta que una mujer decida que quiera ser fértil.

Otra vía de aplicación sería encontrar algún fármaco que evitara la aparición de la menopausia precoz.

Aunque estos resultados han sido estudiados sólo en ratones (la reproducción en ratones y humanos es muy similar) hay que confirmar que los resultados son aplicables en mujeres.

 

 

-Terapia hormonal sustitutiva en la menopausia

 

Recomendaciones de la American Heart Association

 

Las recomendaciones de la AHA (American Heart Association) del año 2001 sobre la terapia hormonal en la menopausia son el reflejo de los resultados obtenidos en los diversos y recientes ensayos clínicos publicados.

 

No se recomienda el inicio de la hormonoterapia para la prevención secundaria de la enfermedad coronaria. En aquellos casos, en los que una paciente con enfermedad cardiovascular haya recibido el tratamiento durante un periodo prolongado de tiempo, la decisión de interrumpir o continuar la terapia debe basarse en los beneficios no coronarios establecidos y en los riesgos y preferencias de las pacientes.

Si una paciente, que habitualmente recibe terapia hormonal, es hospitalizada por una patología coronaria aguda u otro tipo de patología médica o quirúrgica que requiera inmovilización, debe valorarse la interrupción del tratamiento o la profilaxis del tromboembolismo venoso.

En cuanto al uso de hormonoterapia, en la prevención primaria de la enfermedad coronaria, la AHA está a la espera de los resultados de los ensayos clínicos que actualmente están en marcha, ya que los datos existentes son todavía insuficientes y el inicio o la continuación de esa terapia en las mujeres sanas se basará en los beneficios y en los riesgos no coronarios y en las preferencias individuales de las pacientes.

 

 

Recomendaciones de la North American Menopause Society

 

El tratamiento de la sintomatología menopáusica (urogenitales, vasomotores, etc.) sigue siendo la principal indicación para la terapia con estrógenos y progestágenos y la terapia con estrógenos solos.

No se deberá usar ninguna terapia con estrógenos y progestágenos para la prevención primaria ni secundaria de la cardiopatía isquémica. El efecto de las terapias con estrógenos sobre la cardiopatía isquémica no está todavía claro y, por lo tanto, mientras no existan datos concluyentes, no se deberán utilizar para la prevención primaria ni secundaria de la cardiopatía isquémica.

La única indicación, relacionada con la menopausia para el uso crónico de progestágenos, parece ser la protección endometrial contra la terapia con estrógenos exclusivamente. No se deberán prescribir progestágenos a las mujeres histerectomizadas. Para las que tienen el útero intacto y que utilicen una terapia con estrógenos, se recomienda precribir los progestágenos adecuados.

Se deben valorar los riesgos y los beneficios de la terapia con estrógenos y progestágenos y la terapia con estrógenos solos, considerando también otras alternativas, para la prevención de la osteoporosis posmenopáusica.

El uso de la terapia con estrógenos y progestágenos y la terapia con estrógenos solos deberá limitarse a la duración más breve en relación con los objetivos del tratamiento, así como con los beneficios y riesgos que suponga para cada mujer en particular.

Los datos de los programas WHI y HERS no se pueden extrapolar directamente a las mujeres perimenopáusicas sintomáticas ni a las mujeres con menopausia precoz (es decir, entre los 40 y los 50 años) o precoces (con menos de 40 años).

Tras el estudio HOPE se ha demostrado que se puede conseguir un alivio de los síntomas y conservar la densidad de la masa ósea de un modo similar, sin incremento de la hiperplasia endometrial con menores dosis de terapia con estrógenos y progestágenos.

Las dosis alternativas de administración de la terapia con estrógenos y progestágenos puede ofrecer algunas ventajas, pero a largo plazo no se ha demostrado su relación riesgo-beneficio.

Es fundamental elaborar un perfil de riesgo individualizado para cada mujer, que se vaya a someter a un tratamiento con estrógenos y progestágenos o con estrógenos solos.

 

 

 

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