Salud

Las nuevas claves de la hipertensión arterial

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Escrito por Todo Ocio

Las nuevas claves de la hipertensión arterial

Hipertensión arterial, Se trata de una enfermedad que prevalece en un 20% de la población adulta y en el 60% de las personas mayores de 65 años. Está comprobado que si se trata se disminuye la incidencia de accidente cerebrovascular, la aparición de infarto de miocardio, la progresión a la insuficiencia cardiaca, y se reduce la morbilidad por enfermedad renal. Por eso es fundamental llevar a cabo un correcto tratamiento.

¿Qué hacer?
La hipertensión arterial es una de las enfermedades más frecuente en Occidente. Prevalece en un 20% de la población adulta y en el 60% de las personas mayores de 65 años. Además, es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular, por eso su control sigue siendo primordial. Es importante destacar que la mitad de los pacientes hipertensos ignoran que están enfermos, y algunos de los que conocen su enfermedad no se tratan. Además, de los que sí están tratados, muy pocos siguen el tratamiento en forma correcta y la mayoría lo abandona al poco tiempo.

Hoy esta enfermedad (HTA) tiene una nueva clasificación, se descartó el término tensión arterial “óptima” y existe un nueva categoría que es la de “pre-hipertensión”, siendo la tensión arterial normal menor a 120/80 mm Hg. Según esta nueva clasificación, en los Estados Unidos -tomando a los mayores de 50 años- el 54% son normales, 22% pre-hipertensos y 24% hipertensos. En términos generales, hay 50 millones de hipertensos y 46 millones de pre-hipertensos.

Está comprobado que si realiza un adecuado tratamiento de la HTA se disminuye entre un 35 y un 40% la incidencia de accidente cerebrovascular, entre 20 y 25% la aparición de infarto de miocardio y un 50% la progresión a la insuficiencia cardiaca. También se reduce la morbilidad por enfermedad renal.

Este tratamiento tiene dos pilares: la modificación en el estilo de vida y la terapia farmacológica, que se inicia cuando no se logra el adecuado control con las medidas higiénico-dietéticas. El objetivo del tratamiento es la reducción de la tensión arterial a menos de 140/90 mm Hg; pero, en pacientes con insuficiencia renal o diabetes, el objetivo es menor a 130/80 mm Hg.

Los estudios sobre el efecto de las modificaciones en el estilo de vida demostraron que los valores de tensión arterial se pueden aminorar con estas medidas:
– Reducción del peso: se debe procurar que el paciente mantenga un peso normal. Por cada 10 Kg. de reducción de peso se logrará una reducción de la tensión arterial sistólica entre 5 mm Hg y 20 mm Hg.
– Dieta DASH (Dietary Approach to Stop Hypertension): adoptar una dieta rica en frutas y vegetales, y consumir alimentos con bajo contenido graso. Con esto se logrará una reducción de la tensión sistólica de entre 8 mm Hg y 14 mm Hg.
– Reducir la ingesta de sodio: consumir una dieta con menos de 2.4 g de sodio o 6 g de cloruro de sodio. Con esto se logra una reducción en la presión sistólica de entre 2 mm Hg y 8 mm Hg.
– Realizar actividad física: actividades aeróbicas, como caminar enérgicamente durante al menos 30 minutos por día, la mayor parte de los días de la semana. Esto llega a reducir la presión arterial sistólica entre 4 mm Hg y 9 mm Hg.
– Moderar el consumo de alcohol: no ingerir más de dos tragos por día. En mujeres o personas delgadas la ingesta debe ser la mitad de lo mencionado. Esta medida reducirá la presión entre 2 mm Hg y 4 mm Hg.

Poder mejorar la efectividad del tratamiento va a depender de una gran interacción entre el médico y el paciente. Por lo tanto, la confianza en el médico y la motivación de él hacia el paciente facilitará la continuación del mismo.

Además es importante que se inicien políticas de salud pública, adecuadas a cada región, para así educar a la población. El objetivo es lograr mejores hábitos alimentarios (reducción de calorías, grasas saturadas y sal en los alimentos procesados) e incrementar las oportunidades para realizar actividad física en los ámbitos escolar y comunitario.

Lucha contra la hipertensión arterial

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La hipertensión arterial es el aumento crónico de la presión arterial. Se trata de una enfermedad muy común en todo el mundo que afecta a más del 20 % de los adultos entre 40 y 65 años y casi al 50 % de las personas que tienen más de 65 años. Uno de sus mayores peligros es que no presenta síntomas; por lo que la prevención es fundamental.

¿Qué es la hipertensión arterial?
La hipertensión arterial es el aumento crónico de la presión arterial. Se trata de una enfermedad que no presenta síntomas durante mucho tiempo, pero si se deja que evolucione sin tratamiento puede ser que el primer síntoma que dé sea una complicación severa como un infarto de miocardio, una hemorragia o trombosis cerebral, etc., cuestiones que se pueden evitar si se la trata y controla de forma adecuada.

Cuando el corazón late, bombea sangre hacia las arterias y crea presión en ellas; dicha presión es la que consigue que la sangre circule por todo el cuerpo. Cuando se toma la presión se dan dos cifras, la primera de ellas registra la presión sistólica (aquella que se produce en las arterias cuando late el corazón) y la segunda, la presión diastólica (aquella que se registra cuando el corazón descansa entre latidos).

Los valores límites hoy aceptados como normales son 140 mm de Hg para la presión arterial sistólica y 90 mm de Hg para la diastólica. Popularmente estas cifras de presión se conocen como 14 y 9 .

Se trata de una enfermedad muy común en todo el mundo que afecta a más del 20 % de los adultos entre 40 y 65 años y casi al 50 % de las personas que tienen más de 65 años. Pero uno de sus mayores peligros es que se trata de un mal silencioso, por lo que una persona puede tener la presión arterial elevada y no mostrar síntomas. Por eso la prevención es fundamental.

Hay que recordar que la hipertensión es un factor de riesgo cardiovascular y que aumenta el peligro de derrame cerebral. Por eso conocer mejor qué es esta enfermedad y controlarla es la forma más correcta de prevenir y moderar sus consecuencias.

Aunque los investigadores no han encontrado causas específicas de la hipertensión, sí han determinado algunos factores de riesgo que hacen que una persona pueda ser más propensa a padecerla: obesidad, consumo elevado de sal, alcohol, tabaco, falta de ejercicio y estrés son algunos de ellos. Tener en cuenta que si se poseen antecedentes familiares se tiene que aumentar el control sobre la presión; para ello es fundamental realizar controles periódicos y, de padecer hipertensión, combinar el tratamiento prescrito por el médico con una dieta más saludable y ejercicio físico.

Prevención
Debe quedar claro que la hipertensión arterial no puede ser definitivamente curada, pero sí se la puede controlar con una serie de hábitos de vida que, unidos a la acción de los medicamentos antihipertensivos, pueden llegar a controlarla de forma sustancial y evitar así sus consecuencias. A continuación, conoceremos una serie de consejos de gran utilidad para la prevención de la hipertensión y su control. Todo adulto de más de 40 años debe vigilar periódicamente su presión arterial (y más aún, si sus padres o abuelos han padecido hipertensión). Evitar la obesidad, hacer ejercicio y, si es posible, al aire libre; pero recordar que siempre hay que adaptarlo a la propias posibilidades reales, no hacer más de lo que puede.

Disminuir el nivel de sal en la preparación de las comidas y, por ende, evitar los alimentos salados. Reducir al mínimo las grasas animales de la dieta y comer más verduras, legumbres, frutas y fibras. No fumar y evitar los ambientes contaminados por humo de tabaco. Moderar el consumo de bebidas alcohólicas (no tomar más de uno o dos vasos de vino al día y, a lo sumo, una bebida alcohólica a la semana). No ingerir en exceso bebidas excitantes como el café, el té, etc. Y tener muy en cuenta que prevenir es curar.

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