Psicología

El arte de amar sin apegos

El-arte-de-amar- sin-apegos
Escrito por Todo Ocio

El arte de amar sin apegos

El arte de amar sin apegos resulta de una extraña mezcla de capacidades difíciles de alcanzar. No solamente por la complejidad que implica la experiencia afectiva, sino por la resistencia que nuestra cultura ha desarrollado al respecto. La mayoría de los requisitos que se necesitan para amar sin adicciones no suelen ser bien vistos por los valores sociales tradicionales.

Un amor independiente siempre incomoda, un amor sin apegos es irreverente, fantástico, insólito, locuaz, trascendente, atrevido y envidiable. Amar sin apegos es amar sin miedos. Es asumir el derecho a explorar intensamente el mundo, hacerse cargo de uno mismo, buscar un sentido a la vida.

También significa tener una actitud realista frente al amor, afianzar el autorrespeto y fortalecer el autocontrol. Es disfrutar del tándem placer-seguridad sin volverla imprescindible. Es aprender a renunciar. El amor es lo que somos: si eres irresponsable, tu amor será irresponsable. Si eres deshonesto, te unirás a otra persona con mentiras.

El desapego no amortigua el sentimiento, por el contrario, lo exalta, lo libera de sus lastres, lo suelta, lo amplifica y lo deja fluir sin restricciones. Después del análisis exhaustivo que Walter Riso realiza de los apegos adultos y sus desgraciadas consecuencias y de cómo liberarse de ellos para vivir una relación amorosa libre y plena, me falta añadir un elemento indispensable para entender el amor como vinculación afectiva.

Este elemento es la empatía que José Antonio Marina define como la capacidad de ponerse sentimentalmente en el lugar de la otra persona y que otros autores, como Félix López, sitúa entre los sentimientos naturales heredados filogenéticamente. La forma de manifestarse la empatía depende de los afectos que esté expresando la otra persona. Es alegrarse con la felicidad y apenarse con la infelicidad de la otra persona.

Por lo tanto, la empatía se expresa en forma de CONGRATULACIÓN (me alegro por tu alegría) o de COMPASIÓN (me apeno por tu pena). La empatía diferencia al amor de las pulsiones irracionales del enamoramiento y del apego (que son egocéntricas y dependientes).

La persona que ama desde la madurez desapegada (emancipada) que le procura su autoestima, su autogestión y su sentido de la vida es capaz de empatizar con su sujeto de amor, elaborar un proyecto de vida compartido que implica ponerse en el lugar de la otra, alegrarse con sus alegrías y apenarse con sus tristezas, hasta el punto de que su felicidad pase por la felicidad de la otra, aunque eso suponga renuncias y adaptaciones que modifiquen su ego en algunos aspectos que no impliquen a sus principios.

 De alguna manera, amar es convertir el sentido de la vida de cada una en un sentido común que hace realidad el término NOSOTROS. Este altruismo sólo es posible desde la madurez adulta que procura el desapego cuando se ha llevado a cabo correctamente.

Sobre el autor

Todo Ocio

Deja un comentario