Sexología-Parejas

El cuerpo de la mujer

El cuerpo de la mujer
Escrito por Todo Ocio

El cuerpo de la mujer

 

 

El cuerpo de la mujer es fantástico y quizá lo más fantástico que puede hacer es parir otro ser humano, con todo, son pocas las mujeres que tienen un conocimiento aproximado de los órganos sexuales y genitales, debido en parte a que la mayoría de ellos se encuentran fuera de la vista, y en parte a que la mayoría de ellos se encuentran fuera de la vista, y en parte porque no se estimula su exploración. Hasta el invento del tampón, las mujeres rara vez se tocaban los genitales, e introducirse los dedos en la vera un auténtico tabú. Al orinar, no tenemos que sostener nada entre los dedos, y nuestra respuesta sexual no tiene una manifestación tan evidente como el pene erecto del varón.

 

Cuando niñas, recibimos de nuestros padres y demás adultos gran números de signos no verbales ( los niños también los reciben),  que no juguemos con nuestros genitales o hagamos preguntas sobre nuestras partes sexuales. No existe ningún otro aspecto de la vida sobre el que nos resulte más difícil hablar, en especial con los niños, que la sexualidad. Así, esa sensación de incomodidad ha ido pasando de generación en generación hasta llegar a nosotros, que intentamos superar esos tabúes e influjos emocionales agregados a nuestra sexualidad y conocer cómo funciona nuestro cuerpo.

 

Muchas mujeres no se han visto nunca el clítoris. ¿Se imaginan que un muchacho tuviera que llegar a adulto para enseñarle dónde está el pene?. Es cierto que el clítoris no es tan visible y que tenemos que buscarlo, pero la cantidad de placer que proporcionan ambos es idéntica. Saber que poseemos un órgano suya única función es proporcionar placer es muy agradable y valioso para nuestra auto estimación.

 

Contemplar los genitales, tocarlos, descubrir nuestras partes sexuales es algo que les resulta difícil a muchas mujeres. Hemos crecido sin mirar, sin tocar, sin descubrir siquiera esas partes. Nuestra zona genital y nuestra sexualidad tienen una gran carga emocional. Resulta difícil olvidar las presiones sociales recibidas, despojarse de las inhibiciones y simular que es fácil. No, no lo es, todos tenemos que hacer un esfuerzo, pero es posible.

 

 

La mujer y el sexo

 

“En la mujer reside el principio del pecado.” Este juicio severo y machista pesa  sobre toda la feminidad…

 

Cada vez que nos enfrentamos con los infinitos problemas del sexo y ante la dificultad que todos hallamos para resolverlos suele aparecer el interrogante de por que  la naturaleza o la Providencia ha creado dos extremos: masculinos y femeninos.

 

“Para que podamos reproducirnos ”  es la respuesta inmediata que nos damos a nosotros mismos. Sin embargo, esta respuesta es simplista y no va a la raíz del problema. No todas las especies, en efecto, son sexuadas. Sobreviven sobre la faz de la tierra organismos que no son masculinos ni femeninos y que  se reproducen sin fecundación.

 

¿Por qué, entonces prevalece la reproducción sexuada?

 

Los resultados de experimentos científicos realizados en este campo han llegado a los siguientes resultados: prevalecen las especies sexuadas, en las plantas y en los animales, porque el encuentro entre dos sexos permite una más amplia combinación de caracteres individuales y porque éstos cambian en base a las modificaciones ambientales que se imponen para la supervivencia. Es evidente que perduran mejor  las especies que tienen una más dúctil y rápida capacidad de adaptación.

 

No obstante una contestación de este tipo no satisface las dudas sobre cierta incapacidad femenina de responder a los requerimientos del consorte.

 

Analizarla puede servir, sí, para clarificar ciertos problemas. Estamos, en gran parte, al servicio de la especie y el instinto sexual es una fuerza que no se puede acallar muy fácilmente. Puntualicemos que no hay por que exagerar su importancia ni sentir esa fuerza capital como algo ajeno a la personalidad humana.

 

Si hay que vivir dentro de la especie humana tratemos de darle a este hecho  el valor que se merece.

 

Para los hombres el sexo ha adquirido características ignotas, que no existen con respecto al de los animales. Y no solamente frente a la reproducción sino también sentimental entre un hombre y una mujer. Los miembros de una pareja tienen que luchar constantemente entre sus necesidades íntimas y la imagen que de ellos tiene la sociedad en la que se encuentran, desencadenando una batalla  entre contrarios: el placer se contrapone al deber, la atracción a la repulsión.

 

Placer y deber, amor y odio se presentan mezclados dentro de la temática del sexo y de tal manera que cada uno se nosotros no sabe nunca dónde comienza uno y termina el otro cuándo sería necesario reprimir una de las dos tendencias.

 

Que estamos todos un poco desorientados no es sorprendente.

 

De una mentalidad severamente contraria a la sexualidad, que dominó sobre todo en Europa y Estados Unidos en la última pos-guerra.

 

Hoy el sexo se ha convertido en símbolo de una libertad que suele dejar de lado otros aspectos importantes y, como banco de prueba de una realización personal, presenta fallas evidentes.

 

Las mujeres, sobre todo, para las cuales el destino parece limitarse a las funciones más específicamente femeninas (esposa y madre) marginando las humanas, se sienten frustradas cuando su sexualidad no es completa. El instinto materno es tan fuerte y ha estado siempre tan magnificado y favorecido por la civilización occidental que no es demasiado complicado ser una buena madre, incluso en el significado más completo de la palabra.

 

Como contrapartida, según los cánones de nuestra sociedad, se presenta la mujer liberal y desprejuiciada, que en algunos casos pueden tener toda la sabiduría de vivir, necesaria para educar a alguien pero que, como está en el otro polo de atracción entre los sexos, encontrará dificultada su realización maternal. A pesar de todo esto que aceptamos tácitamente, no siempre sabemos medir en profundidad la división que se ha creado, a través de los siglos, entre la mujer y su propia sexualidad.

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Todo Ocio

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