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Budapest Un clásico reinventado clásico reinventado

Budapest
Escrito por Todo Ocio

Budapest Un clásico reinventado clásico reinventado

Las últimas tendencias invaden la estética decimonónica de la capital húngara (Budapest).

Restaurantes, bares, tiendas y espacios culturales reinterpretan la vanguardia

 

Al carro de la modernidad, ese batiburrillo de tendencias, poses y diseño, siempre a la zaga de la originalidad imposible en este globalizado planeta, se montan las ciudades en cuanto las cosas les van un poco bien. El mérito es hacerlo con acierto, o simplemente con gusto. Y las ciudades históricamente bellas, inevitablemente…

…envueltas en el estilo heredado, suelen reinventar mejor su estética. Tal es el caso de Budapest, donde, en los últimos años, sus nuevos espacios han sabido interpretar cada nueva tendencia sin salirse de los márgenes del buen gusto y la elegancia que definen la vieja ciudad. La alta Buda, con sus históricos castillo e iglesias, y la baja Pest, con el empaque decimonónico de sus calles, palacios y balnearios, son un estado de ánimo.

En el solemne río Danubio, alma proverbial de la capital húngara, se refleja esta filosofía estética, que empapa las formas de los nuevos edificios que se han construido a sus orillas, fuera del centro. No hay elementos muy originales en el nuevo Palacio de las Artes, un multiespacio preparado para cualquier evento cultural, que se inauguró el pasado 15 de marzo, pero todos sus elementos arquitectónicos y decorativos, cristal, madera y colores, resultan tremendamente armoniosos.

La elegancia heredada también está en el vecino Teatro Nacional, que abrió sus puertas en 2002 y compone una extraordinaria simbiosis de innovaciones arquitectónicas y recursos ornamentales clasicistas, como los atlantes que decoran todas sus acristaladas fachadas. Ambos edificios, junto al también moderno puente Lágymányos, igualmente construido en 2002, están como aislados en esta zona un tanto desangelada de Pest, donde un día, según lo contemplado en el programa Milenio —iniciativa estatal de modernización—, se situará el centro de la renovada Budapest.

BURBUJA DE MODERNIDAD. Mientras tanto, las nuevas modas asoman sus distintos perfiles en tiendas, restaurantes y locales nocturnos por toda la ciudad vieja. Ya han aterrizado en un mundo tan clásico como el de los barcos que recorren el Danubio. Buen ejemplo de ello es el A38, un antiguo carguero ucraniano anclado permanentemente en la orilla de Buda y convertido, desde 2003, en una de las citas obligadas del noctambuleo. Un restaurante de menú internacional creativo, bares y terrazas con vistas al gran río, áreas chill out y una sala de conciertos que es todo un referente de la música húngara actual, conforman esta experiencia fluvial ambientada en un cálido y sutil minimalismo.

Esencialmente la música es el alma de la noche, y los modernos de Budapest parecen haberlo tenido en cuenta al elegir como área de moda la plaza Liszt, en realidad un ajardinado bulevar en torno a la estatua del célebre compositor local.

Allí está el restaurante Menza, punto de encuentro de guapos y famosos, todos envueltos en la acertada decoración revival setentera y el imaginativo menú, sabia mezcla de cocina tradicional húngara y moderneces varias. La ornamentación es aún más llamativa en el cercano Leroy, donde se sirven platos húngaros e internacionales en medio de un fascinante juego de lámparas y espejos.

Aunque lo auténticamente seductor de estos y otros elegantes restaurantes de la plaza Liszt es el precio: raramente el menú sobrepasa los 20 euros. Luego las copas y el dancing pueden transcurrir en la misma plaza, en la vanguardista y colorida ambientación del bar y club Pestiest. A buen precio están también los restaurantes más nuevos de la tradicional calle peatonal Váci, donde se encuentra el Verne, una encantadora recreación del mismísimo Nautilus del capitán Nemo.

Otra calle que también se ha dado a lo nuevo es Raday, donde restaurantes y cafés, todos con sus terrazas, no se salen, ni en su tipo de clientela ni en sus veleidades decorativas, de una atmósfera relajada de principio de noche. El café y la primera copa después de haber probado una invención del restaurante alternativo Kis Erkel o los caprichos internacionales del Soul Café. Las copas más tardías serán en los locales del área subterránea de la cercana plaza Kálvin o, alejándose del centro, en las reutilizadas construcciones industriales a orillas del Danubio.

CONVIVENCIA DE ESTILOS. Es el caso del Bhudda Beach, casi mimética reproducción de los modos y maneras ibicencos: salas y terrazas donde conviven la cosmogonía hindú con la ultimísima música dance. Los más jóvenes, tan globalizados ellos en sus ropas y poses, irán a la discoteca West End, en la estación ferroviaria del Oeste, obra de Eiffel, después de haberse atiborrado de fast food en cierta popular hamburguesería del mismo edificio, cuya gustosa ambientación decimonónica renovada demuestra ese savoir faire de la ciudad a la hora de decorar.

Detrás de la estación, un enorme edificio de ladrillo alberga el hotel Hilton y también el centro comercial West End, el mayor de Hungría, con todas las tiendas y marcas internacionales que se precien y acertados e innovadores toques ornamentales.

A la hora de dormir en esta Budapest reinventada, se puede optar por las líneas ultramodernas del hotel Kempinski o el delicioso art nouveau actualizado del Four Seasons. Hay que decirlo: todo el nuevo diseño en ningún momento se sobrepondrá a la prestancia y empaque de la ciudad decimonónica, pero eso sí, aliñará y enriquecerá su indudable emoción estética.

 

GUIA
COMO LLEGAR 
Hay vuelos directos a Budapest desde Madrid con Malev (Tfno: 91 308 62 62). También se puede llegar, vía chárter, desde Valencia, Sevilla o Palma de Mallorca. Una vez allí, metro, tranvías y autobuses forman una eficiente red de transportes. Un bono de 10 viajes en cualquiera de ellos cuesta 8 euros.

DONDE DORMIR 
Hotel Kempinski (Erzséber, 7-8. Tfno: 429 37 77). También en el Four Seasons (Roosevelt, 5-6. Tfno: 268 60 00).

DONDE COMER
En el buque A38 (Hajó Pázmány Péter Sétány, 3/11. Tfno: 464 3940). En Menza (Plaza Liszt, 2. Tfno: 413 14 82). Otro imprescindible, Leroy (Plaza Liszt, 8. Tfno: 340 33 16). En Verne (Calle Cáci, 60. Tfno: 318 62 74).

INFORMACION
En la Oficina Nacional de Turismo de Hungría en Madrid (Avda. de Brasil, 17 – 10º izq. Tfno: 91 556 93 48.
INTERNET: www.hungriaturismo.com. Y en la Oficina de Turismo de Budapest (V. Március, 15, tér. 7. Budapest. Tfno: 00361 266 74 77. Internet: www.budapestinfo.hu.

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